DARWING FLAKOLL. Y CLARIBEL ALEGRÌA.

CENIZAS DE IZALCO 3 DE DICIEMBRE DE 1931 El ejército derrocó al presidente Araujo. - Las tropas de la fortaleza - Cuartel- del Zapote, San Salvador, rodearon temprano esta mañana la casa Presidencial y arrestaron a Araujo que todavía estaba en pijama. Hasta ahora nadie parece oponerse al golpe. El coronel allí enfrente está más radiante que si hubiera ganado el premio gordo –Lotería- - Cada país merece el régimen que tiene. El Salvador merece ser gobernado por un teósofoloco en vez de un presidente electo. El golpe organizado por el general Martínez, que era hasta ayer el vicepresidente, además jefe mayor del ejército. Aseguro que dentro de pocos días será declarado presidente. Martínez es un idiota: Su hijo murió hace unos meses debido a una peritonitis. El general no permitió que lo operaran, quería curarlo con aguas azules. Imagínese quiere curar con magia la peritonitis en pleno siglo XX, Con seguridad que nombrará un brujo como ministro de salud. País minúsculo y absurdo. Un mundito ciego sobre otro mundito estrecho: El Salvador. - El Salvador continuará siendo un pantano de malaria habitado por niños raquíticos y gente analfabeta, hasta que hay una verdadera revolución, hasta que la riqueza del país sea puesta al servicio de sus habitantes. - País minúsculo y absurdo. Haciendo planes para derrocar al presidente Araujo. Coroneles y barones cafeteros de Santa Ana. Araujo les ha prometido tierra: Por primera vez los campesinos están detrás del presidente. Como les va hacer frente a los militares. Los campesinos no tienen líderes, ni planes, ni armas. Un populacho desarmado no pueden enfrentarse a soldados adiestrados.. Araujo se tendrá que ir el día que cinco coroneles decidan que están casados de él. No se olviden que fue un populacho desarmado que tomó la Vastilla y asaltó Versalles en 1789. La revolución mexicana la hicieron campesinos descalzos y la rusa obreros de fábrica. Lo importante es si existe o no lla situación propicia para la revolución y en este país no cabe duda de que existe. El Salvador. - Tus campesinos revolucionarios están desparramados. No tienen planes, ni coordinación; ni siquiera saben leer para darse cuenta por tu periódico de lo que pasa. Si por milagro se apoderaran de la capital, en menos de una semana, tendrían que entregársela a gente más eficaz. - Los coroneles y barones que están en el poder, no están allí por su cultura o academia, sin embargo nos rigen desde la independencia. 1821 - Si. Le diste un golpe bajo, dijo la señora - Las mujeres no votamos en El Salvador. Cuando los hombres comienzan a discutir política, nosotros cerramos los oídos y pensamos en cosas más importantes. - ¿No te duele la miseria que hay en el país? Anda y asómate a los mesones y a las chozas de campo. - Si es cierto. ¿Pero te imaginas lo que sería aquí una revolución? Esas gentes traspiran odio y teñirían con sangre el país. - ¿Y Quién tiene la culpa de ese odio? ¿No odiarías vos también si hubieras sido explotada toda tu vida, y encima de eso, te trataran peor que a un animal? NOTAS DEL LIBRO DE ALEGRÍA Y FLAKOLL: Las ametralladoras estaban montadas en los camiones. REVOLUCIÒN - Me dirigí hacia las afueras de Izalco, abriéndome paso entre una corriente de cotones blancos que colmaba el camino por el que entré ayer a la ciudad. Dos camiones del ejército estaban estacionados a la entrada de IZALCO. Había largas filas de hombres frente a ellos. Advertí que cada uno de los campesinos entregaba su machete a los soldados y recibía, en cambio, una hoja de papel impreso. -¿Qué pasa? – le pregunté al oficial que vigilaba la maniobra. - Desarmamos a los campesinos de la región – Dijo- . Hay órdenes de fusilar a cualquiera que se encuentre esta tarde con machete o sin salvoconducto. Otros hombres se ocupaban en dirigir a los hombres desarmados hacia la plaza principal. - ¿Y eso porque?- gesticulé- El oficial se encogió de hombros. -El general calderón vendrá de San Salvador dentro de unas horas a dirigirles la palabra, y quiere que todos estén reunidos en la plaza. En ese mismo instante oímos un ruido de camiones que llegaban. - Bienvenido general – Alcé mi vaso. Virgil se levantó y se dirigió a la ventana. No entiendo lo que pasa. Hay dos camiones parqueados frente a la iglesia y uno en cada esquina; todas las bocacalles están bloqueadas. - Es obvio que el general desconfía de sus dotes oratorias. En eso se oyó la primera RACA TACA TACA de ametralladoras. -¡Por Dios¡ Frank –Exclamó Virgil- ¡Es una emboscada¡ Disparan desde los camiones las ametralladoras. Un torbellino de gritos angustiados ahogó el ruido de las próximas descargas. La plaza entera estaba en violenta moción; una masa de calzones blancos se agitaba como hojas de otoño que levanta una ráfaga de viento. Las ametralladoras estaban montadas en los camiones, con oficiales manejándolas. La masa de campesinos en el espacio abierto de la plaza salía de su estupor, buscando a ciegas escaparse por un hueco. Estaban atrapados. Un campesino se arrastraba por las tejas y fue sorprendido. Sus compañeros fueron clavados contra el muro por las balas. Antes de caer al suelo se escogieron con espasmos. - A los camiones, vayan a los camiones – Gritó alguien cerca de nuestra ventana-. Primero solo unos cuantos, luego una turba ciega y delirante se lanzó convulsiva hacia la boca de la ametralladora en la esquina más próxima a nosotros. Saltaban los cuerpos de las primeras víctimas, se deslizaban sobre piedras manchadas de sangre, arrastraban heridos. Un oficial al otro lado gira su ametralladora. Interpuso un muro invisible que los paró en seco, que los aplastó contra el suelo en pesadilla de gestos extravagantes, de gritos que borboteaban sangre, de trapos blancos por el suelo manchándose de sangre. A pesar de la valla mortífera, unos cuantos alcanzaban la fila de soldados con bayonetas que había frente a cada camión. Allí los atravesaron, los dejaron morir entre gritos y convulsiones. - -¡Dios mío¡¡Dios mío¡- las palabras de Virgil eran una mezcla de imprecación – Pidiendo a Dios le vaya mal al enemigo tuyo- y rezo. Yo estaba paralizado, todavía sin poder dar crédito a los que mis ojos contemplaban. Los rimeros de cadáveres formaban una masa enmarañada que protegía los camiones. El último grupo de campesinos que intentó lanzarse sobre las ametralladoras, cayó despedazado sobre los cuerpos de sus compañeros muertos y heridos. Los gritos continuaron, pero ya no había en ellos el timbre de ira y de sorpresa. Eran gritos agónicos de puro dolor. Puro dolor. Hubo un cambio sutil. Los hombres que quedaban vivos no se tiraban más sobre los camiones. El movimiento insensato se detuvo; parecía como si los indios simultáneamente se hubieran aferrado a la esperanza de que todo se debía a un error monstruoso y quizá, si se quedaban quietos, sin moverse, las ametralladoras también se callarían. Virgil tenía las manos crispadas y pálidas sobre los barrotes de las ventanas. Los dos conteníamos el aliento, compartíamos la misma esperanza. Pero las ametralladoras seguían tartamudeando: TACA, TATACA. Hablaban las ametralladoras en ráfagas cortas. Los soldados de a pie no tenían por qué usar más sus bayonetas: Estaban allí congelados, mirando la masacre. Lágrimas corrían por entre sus arrugas, la viejita viendo. Todo esto pasó en menos de un minuto. La mayor parte de los indios apiñados en el centro de la plaza seguían viendo. Aún con 6 ametralladoras lleva tiempo matar 6 mil indios. Virgil, su Biblia y sus sermones. Era predicador USA adventista en Santa Ana; testigos de las CENIZAS DE IZALCO. Virgil Harrid. Misionero norteamericano. Pionero de iglesia Adventista. 1931 CENIZAS DE IZALCO. MIS NOTAS. 2018 - La muerte no es más que eso: Un sueño profundo. - LA CARRETA BRUJA: En ataco se oye pasar a la media noche la carreta del diablo. Es una carreta vieja, desteñida, tirada por bueyes invisibles que corren desbocados. Adentro va un hombre también invisible que grita, grita y grita. - - De donde es usted? Nicaragüense. No hay trabajo para usted. Desde entonces lucho por la unión de Centroamérica. Planes huecos para volver a la tierra de su infancia. Envía telegramas a las casas presidenciales de Centroamérica estimulándoles a hacer la unión. - Noviembre 7, 1931.Tomé el trencito de juguete de La Libertad a San Salvador. Llegué a la capital. La vegetación exuberante y verde que veía desde el tren, los conos volcánicos en el horizonte, prometían un paraíso tropical. Mis ilusiones se hicieron trizas al llegar. A primera vista la ciudad me deprimió. - La estrecha fila de casas de Panchimalco la mancha blanca de edificios de San Salvador, contra la verde joroba del volcán Quezaltepec. El jet inclina un ala hacia el lago de Ilopango. Un pueblito lejano después del lago veo: ES San Pedro Nonualco, tierra de Anastasio Aquino. Primer indio revolucionario de América. 1834, El suelo tembló bajo mis pies; un chorro de humo y cenizas se elevó desde el cráter. - IZALCO. Los indios de Izalco están convencidos que el interior del volcán vive TLALOC, el viejo dios mayo de la lluvia y desde su trono se rebela y ruge contra los blancos que le han usurpado sus tierras.. Una nueva erupción del volcán Izalco. Quizá oyó nuestra conversación. El espectáculo era sobrecogedor, asombroso despliegue de fuerzas elementales.. Primer estremecimiento. El suelo tembló bajo mis pies; un chorro de humo y cenizas se elevó desde el cráter. La velocidad de la nube era impresionante; grandes masas de de lava al tamaño de una casa, se desprendían de ella, se estrellaban contra el borde del cráter, rodaban por los flancos, dejando huellas de humo. El estruendo de la explosión llegaba hasta nuestros oídos como retumbos de las cataratas del Niágara. - -La furia de Tláloc, le disgustan los rostros pálidos.. Pasamos por debajo de la nube de humo con olor a azufre. HABLA FARABUNDO MARTÌ. 1931 CAMPESINOS A ORGANIZARSE EN SINDICATOS. HABRÀ OPRESIÒN Y VIOLENCIA. - Llegamos a la finca de Marti. Marti abrazó a Eduardo y dio bienvenida. Martí nos ofreció cocos. Un campesino destapó con su machete. Empinamos la fruta hasta nuestros labios. Agua fresca. - -Nuestros campesinos comienzan a darse cuenta que pueden imponerse por medio de la organización, dice Farabundo. Que puede haber un cambio en la estructura social del país. El primero de mayo pasado ochenta mil campesinos vinieron de todo el país a la manifestación que hubo en San Salvador. 1931. - Piense lo que significa: Casi igual a la población de la capital. Pedían que se les diera el derecho de organizarse en sindicatos. - No olvides Farabundo que los cafetaleros y los militares no están con los brazos cruzados. Ha habido varias reuniones secretas en Santa Ana. Estoy seguro que planean un cuartelazo. - -Martí dice: Con seguridad que la oligarquía va a reaccionar. Habrá represión y violencia. Nuestra gente es arrebatada. El tiempo es el problema. El tiempo y la organización. - Sorbí despacio mi agua y coco y contemplé el Izalco que rugía y exhalaba sobre los árboles de café. - -Regresamos a Santa Ana de noche entre racimos de cocos y bananos que nos regaló Martí. Palabras usadas en el libro de Alegría. Compinches, desentullirse, esparadrapo, pescuezo, JOROBAS ACEITOSAS. El pasa a mi lado. Echar a esos bandidos del poder. Un mundito ciego sobre otro mundito estrecho: El Salvador. La hora de los chismes. Se levantan como un vaho. ¿Ya supiste? Virgil Harrid. Misionero norteamericano. Pionero de iglesia Adventista. 1931 DE SANTA ANA A IZALCO, VÌA CERRO VERDE 27 de Enero de 1932. Coatepeque. Lago y Ciudad - Frenó bruscamente el bus y brotaron de todos lados hombres armados con machetes. Dos abrieron la puerta y sacaron al chofer del bus. Con un golpe de machete que le partió el cráneo, pusieron fin a su existencia. Uno por uno siguieron sacando a los pasajeros. Los despojaros de sus bienes y los llevaron a la oscuridad. Uno de los campesinos se fijó en una muchacha joven y bonita. La arrastró en otra dirección. Ella gritaba e imploraba. - Alcancé a meter mi pasaporte y algunos billetes bajo mi cinturón y le entregué a uno de los campesinos mi cartera y maleta. Al jefe le dije que yo era turista USA. No le dio importancia. Al Volcán de Izalco y volcán de Santa Ana - Las cenizas seguían cayendo sobre mi rostro mientras la luz demoniaca iluminaba los árboles y el camino. Yo, Frank Christian Barleycorn, era solo un pellejo detestable que envolvía una sombra enemiga. - AUTORES DEL LIBRO CENIZAS DE IZALCO Clara Isabel Alegría Vides (Estelí, 12 de mayo de 1924-Managua, 25 de enero de 2018)1 fue una escritora, poeta, narradora, ensayista y traductora nicaragüense-salvadoreña. El VII Festival Internacional de la Poesía de Granada le fue dedicado en homenaje y reconocimiento en vida a su carrera como escritora.2 Tradujo al español la poesía de Robert Graves y de otros autores anglosajones, por ejemplo la antología de poesía estadounidense Nuevas voces de Norteamérica (1983), importante selección de las escuelas poéticas del cuarto cerrado (Mark Strand, por ejemplo), poesía feminista (Susan Griffin, por caso) y poesía chicana. Inversamente, con ayuda de su marido Darwin J. Flakoll, presentó en una pionera antología la prosa del boom latinoamericano en los Estados Unidos (New Voices of Hispanic America, 1962). DARWING FLAKOLL. Sus padres, Arthur Andrew Flakoll y Alma Austin, de origen noruego, dirigían un pequeña escuela rural en Dakota del Sur; su amistad entonces con el nieto de Toro Sentado le sirvió para escribir con perspectiva indígena ya de mayor. Su familia emigró a San Diego, California durante la Gran depresión. Se graduó en la Universidad Estatal de San Diego y ejerció como periodista. Se alistó en la Marina durante la Segunda Guerra Mundial y sirvió en destructores del Atlántico y del Pacífico. Al acabar la guerra se matriculó en la Universidad George Washington para cursar una maestría en Historia y conoció a la poetisa nicaragüense-salvadoreña Claribel Alegría, con la que se casó y coescribió numerosas obras. Ambos tradujeron la antología del boom latinoamericano New Voices of Hispanic America publicada en Boston por Beacon Press en 1962 en la que dieron a conocer al público anglosajón esa importante constelación de autores: Julio Cortázar, Mario Benedetti y Mario Vargas Llosa, entre muchos otros. En 1966 publicaron Cenizas de Izalco, finalista del premio Biblioteca Breve en 1964, donde se denuncia la masacre salvadoreña por vez primera. Luego coescribieron reportajes como Death of Somoza, sobre los últimos días del dictador Anastasio Somoza; Tunnel to Canto Grande: The Story of the Most Daring Prison Escape in Latin American History, On the Front Line: Guerilla Poems of El Salvador y numerosas traducciones conjuntas de poesía sobre todo.

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